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DELTALIBRE


INTERNET COMUNITARIA


DeltaLibre es una red digital comunitaria que se va desplegando poco a poco por todos los ríos y arroyos de la Primera Sección. Hablamos con Charly, uno de sus referentes, sobre los resultados de esta experiencia nacida y desarrollada en la isla: “Queremos que el proyecto se copie y se aplique en otras regiones para que la gente sea independiente y pueda comunicarse libremente”.



¿Qué es y cómo surge “DeltaLibre”?

DeltaLibre es una red digital comunitaria de bajo costo, cuya plataforma, ofrece herramientas y soluciones alternativas a las necesidades de comunicación para el Ser Isleño del Siglo XXI. Con  ya casi dos años de vida, nace por iniciativa de Gui Iribarren como un proyecto de AlterMundi, para la investigación y desarrollo de Redes Libres Comunitarias. Aplicando las tecnologías y las cualidades características en este nuevo entorno. El Delta del Paraná plantea nuevos interrogantes y desafíos a resolver. De a poco se empezó a extender una pequeña “Red Laboratorio” para prácticas ensayos y análisis de campo, con la participación de unos pocos vecinos del Arroyo Esperita que aportaron su colaboración y locación, para instalar nodos rudimentarios. Comenzamos a compartir información y a realizar transferencia de archivos a modo de prueba. En breve, se incorporó un canal de chat, lo que nos comunicó independientemente de cualquier otro servicio, y en poco tiempo comenzamos a compartir Internet. Entre los que éramos entonces, “participantes del proyecto de investigación de Gui” decidimos aportar económicamente y compartir los gastos del experimento, en forma comunitaria. Así nació “DeltaLibre” bautizada por Gui, su tecno-progenitor.



¿Podés explicarme técnicamente cómo funciona?

Las redes inalámbricas “Mesh”, como ésta, tienen estructura “mallada” o de malla, que permite que sus nodos se conecten unos con otros, generando vías de tráfico complejas. Podemos ejemplificar su estructura con una “red de pesca”, en la cual sus nudos representarían a los nodos de la red, y los segmentos que los unen representan los enlaces por radio que los interconectan. Los nodos cuentan con equipos de radio en diferentes frecuencias que permiten que, a la distancia, se conecten con otros desde cualquier punto donde haya un nodo de la red. Cada nodo brinda conectividad a usuarios, al mismo tiempo que acepta la conexión de nuevos nodos, permitiendo que nuevas instalaciones vayan extendiendo de este modo la red y su cobertura.



¿Cuál es la diferencia que tienen con otros proveedores?

Bueno… “DeltaLibre” no es un proveedor, sino una red comunitaria sobre la cual ofrecen servicios diferentes proveedores. Es decir que “DeltaLibre” no es una empresa que venda Internet o telefonía, “DeltaLibre” no es en sí misma proveedora de servicios (más allá de la interconexión local intrínseca). Es, básicamente, una red digital comunitaria, abierta, libre y neutral. Es un proyecto tecno-social, que integra a las personas de manera igualitaria en una relación “entre pares”, ya que las redes libres comunitarias funcionan más allá de las redes comerciales. En primera medida, conectando entre sí a los vecinos de un pueblo o región, independientemente de otros sistemas de comunicaciones corporativos. A través de esa infraestructura compartida, cualquier proveedor comercial está invitado a participar y vender sus servicios a clientes particulares. Esta invitación no es metafórica: se concretó en reuniones formales e informales con los principales proveedores de la región para explicar la propuesta. Sin embargo, todavía no ha habido mayores avances en este sentido, y al día de hoy el único acceso a Internet es posible gracias a un grupo de vecinos organizados, que comparten colectivamente el costo mensual conexiones en continente.


¿Cómo se financia el mantenimiento y la incorporación de nuevos usuarios?

Como “DeltaLibre” no es una empresa y no se cobra por el tránsito local, los integrantes aportan a la red una cuota social mensual, que simboliza la integración social y la participación comunitaria, ya que la red y su estructura funciona y se mejora día a día gracias al trabajo y el esfuerzo de un grupo reducido de técnicos. Quienes son solo integrantes/usuarios también aportan con esta cuota mensual, tomando participación desde el apoyo financiero al proyecto. Dicha cuota, actualmente es menos de la mitad del valor de lo que se paga por la contratación de un acceso a Internet barato en continente, y se acentúa el contraste si consideramos que “DeltaLibre” es mucho más que Internet. ¡Así es como la unión hace la fuerza! Así se financia el mantenimiento de la red. Cada persona que colabora con la red e incorpora nuevos activos a su infraestructura se convierte en un integrante de la misma. Lo que el vecino tiene que hacer es financiar los componentes para la construcción de su propio nodo, y si lo prefiere pagar la mano de obra de instalación. Si opta por hacer el trabajo por su cuenta… ¡es un orgullo ya que forma parte del espíritu autogestivo de la red! Una condición para usar esa infraestructura propia dentro de la comunitaria, es que los equipos no se apaguen, para que sigan transmitiendo las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año. De momento, lo que se recauda es poco y es exclusivo para mejoramiento de infraestructura. No da para sueldos, y por eso, la mayor parte de nuestro trabajo (y mayor por lejos) es donado a la causa, con el deseo de que el crecimiento de la red en un futuro cercano pueda contribuir pagando los trabajos realizados en la red, para que la solidaridad se entienda como un esfuerzo mutuo y se valoricen los esfuerzos ad-honorem que hoy en día sostienen a su funcionamiento.



¿Cuentan con algún subsidio del Estado?

No hemos recibido subsidios económicos del Estado ni del Gobierno, ni a nivel municipal o provincial. “DeltaLibre” es un proyecto en marcha financiado por sus mismos integrantes y colaboradores privados e independientes. Se gesta desde adentro y desde una comunidad netamente isleña. Sin embargo, tenemos acuerdos de colaboración, por ejemplo con el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), donde un grupo de investigación de dicho organismo instaló tres nodos experimentales en el arroyo Angostura, que participan de la red al mismo tiempo que reúnen estadísticas técnicas sobre el funcionamiento. También existe una colaboración mutua con la asociación civil AlterMundi, pues utilizamos el software y la documentación para redes comunitarias que publica la asociación, convirtiéndose “DeltaLibre” en algunos casos en plataforma de testeo de nuevas tecnologías.



¿Cuánta gente Integra la comunidad de “DeltaLibre”?

Tenemos instalados en la red unos 50 nodos. Pero la cantidad de integrantes es mayor y de usuarios muchos más aún. Por lo general a través de esos nodos se conectan a diario unas 90 personas y los fines de semana llegan a ser cerca de 160 usuarios simultáneos.



¿Cuáles son los principales problemas con los que se enfrentan en  la isla a la hora de prestar el servicio?

Actualmente estamos trabajando en el llamado “efecto primavera” ya que últimamente se evidencia más que antes que el crecimiento repentino de los follajes interfiere en la línea de vista de algunos nodos. Por lo general, los integrantes y usuarios de cada zona se ocupan de resolverlo, pero en el área técnica realizamos un análisis de las situaciones puntuales y recomendamos opciones a los vecinos. Otro inconveniente con el que chocamos a menudo, es la falta de stock de equipos para conexiones inmediatas. Sería fabuloso contar con un capital de inversión que nos permita adquirir una cantidad mínima de elementos para tenerlos listos a la hora de que surja una nueva instalación que podamos realizar sin demora, y a medida que se instala ir reponiendo los activos con reinversión del capital.



¿Qué áreas del Delta están cubriendo?

La distancia no representa un problema para conectar a un barrio, siempre y cuando contemos con alturas que permitan líneas de vista para el enlace por sobre las copas de los árboles solo para establecer esa conexión. Estamos cubriendo una gran extensión de islas con la red, pero hay zonas intermedias que no están cubiertas. La red nació en el Esperita medio, luego llegó al Gambado y el Angostura y la boca del Esperita abajo. Tenemos nodos en el Santa Rosa, en el Sarmiento, en el Paraná de la Palmas, Carapachay, en el Abra Vieja, en el arroyo Los Reyes y estamos llegando a nuevas zonas. Ahora trabajamos para que muy pronto estemos en el Rompani, el San Jorge, en otras partes del Carapachay y Sarmiento, en el Espera, el Gélvez, el Capitán y seguimos analizando otras zonas como ser: Esperita y Espera, La Raquel Segunda, el Fulminante, Caraguatá, Canal Arias, Rama Negra, Toro, Curubica y otros tantos… Los análisis se van realizando a medida que llegan las solicitudes de diferentes sectores, y las conexiones se logran mediante el cooperativismo vecinal de cada sector.



¿Pueden dar respuesta a todos e incorporar nuevos usuarios o están limitados por motivos técnicos, de logística, etc.?

Respuesta podemos dar a todos, aunque últimamente estamos con mucho trabajo y no podemos responder a todos de forma inmediata y determinante, si mantenernos en contacto y comenzar a estudiar las posibilidades y estrategias para lograr conectar a las personas de distintas partes cuando éstas no son zonas en las que ya estemos trabajando.  Puedo afirmar que las limitaciones son logísticas y no tecnológicas, ya que contamos con la tecnología apropiada y adaptada para la zona, nosotros mismos construimos los instrumentos, nodos y antenas, reduciendo mucho los costos. Lo más difícil es que la gente se organice en los barrios, sin ese impedimento sería mucho más rápido.



¿Cuál es la velocidad de navegación?

Para explicarlo sencillamente y que todos puedan comprender sin excluir a quienes se les complica con los términos técnicos, voy recurrir a anécdotas prácticas: conecté a gente que en la ciudad utiliza muy buenos servicios de internet para realización de sus trabajos, directamente relacionados con Internet. Un caso por ejemplo, cuando esta persona ve como navega, dice: “¡Wau, ésto anda mucho mejor que en la ciudad! Me cuesta creerlo, ¡ojalá en la ciudad contemos con organizaciones de este tipo!” Desde luego, la experiencia es relativa a cada zona, inicialmente no podemos garantizar que desde que se inaugure un nuevo tramo de red vaya a andar tan rápido, pero sí que a medida que la red crece y se suman inversiones se pueden optimizar todas las conexiones del sector. Se me ocurre que lo más práctico es que te conectes y tengas por relación directa tu propia experiencia.



¿Cómo se paga el servicio?

Los aportes se organizan por barrios, donde un voluntario del lugar se ofrece como recaudador de  los aportes de sus vecinos. El resto valora y confía en el desempeño del encargado. De momento los aportes se entregan en mano.



¿Tienen pensado seguir extendiendo las redes?

Trabajamos todos los días para llegar cada vez a más hogares, para que los vecinos del Delta entero puedan beneficiarse de ello, es nuestro sueño brindar nuestros actuales privilegios a todas las personas que habitan el Delta, expandiendo la comunidad. Así mismo seguimos trabajando en mejorar y en adquirir mayor independencia y autonomía, apuntando a la solidez y la estabilidad y a incorporar mayor cantidad de servicios propios de la red y nuevas tecnologías. Queremos que el proyecto se copie y se aplique en otras regiones, cada vez más apartadas, para que la gente sea independiente y pueda comunicarse libremente con soluciones propias de la gente.


Para contactarse con DeltaLibre: info@deltalibre.org.ar


Boletín Isleño – Información y apuntes sobre la vida en el río
Año 2 – Número 19 – Noviembre de 2013