La guerra de la información
por Hakim Bey

La Humanindad siempre ha invertido intensivamente en encontrar algún esquema que le permita escapar de su cuerpo. ¿Por qué no? La realidad material es tan jodida. Algunos de los primeros artefactos, de hecho, como las tumbas de ocre de los Naenderthal, ya sugerían una creencia primitiva en la inmortalidad. Todas las religiones modernas (i.e. post-paleolíticas) contienen ese, llamémosle, “trazo gnóstico” de desconfianza o incluso franca hostilidad hacia el cuerpo, y el mundo “creado”. Las tribus primitivas contemporáneas, o aún cualquier pagano de a pié, tiene un concepto de la inmortalidad y de evasión del cuerpo, “ek-tasis”, sin por eso necesariamente exhibir excesivo odio a lo corporal. El trazo gnóstico se acumula gradualmente (poco a poco, como una intoxicación de mercurio…) hasta, eventualmente, volverse patológico. En el Dualismo Gnóstico encontramos el extremo de este asco, al desplazar todo valor del cuerpo hacia el espíritu. Esta idea es lo más característico de aquello a lo que llamamos una civilización. Podría dibujarse una trayectoria similar a lo largo del del fenómeno de la “Guerra”. Los cazadores-recolectores practicaban (y todavía, como los Yanomamo) una suerte de pelea ritual (recordar la costumbre de “counting coups” de los Indios de la Llanura). La guerra 'Real’, en cambio, es una continuación de la religión y la economía (i.e política); por otros medios y, por lo tanto, históricamente sólo comienza con la invención clerical de la escasez, en el neolítico, y la emergencia de una “casta guerrera”. (Rechazo categóricamente la idea de Guerra como prolongación de la caza). Al parecer la Segunda Guerra Mundial fue la última guerra “real”. La guerra Hiperreal empezó en Vietnam, al involucrarse las fuerzas Televisivas, y ha alcanzado recientemente su obscena excacervación máxima en la guerra del Golfo, en 1991. Esta guerra hiperreal ya no es económica, ya no se trata de “la salud del Estado”. La pelea ritual era voluntaria y no-jerárquica (los jefes de guerra siempre eran temporarios); la guerra real es obligatoria y jerárquica; la guerra hiperreal es imaginaria e interior, psicológicamente (“Guerra Pura”). En la primera el cuerpo se arriesga, en la segunda el cuerpo es sacrificado; en la tercera el cuerpo ya ha desaparecido. (c.f P. Clastres sobre la Guerra, en Arquelogía de la violencia.). La ciencia moderna también incorpora un aspecto anti-materialista, la salida dialéctica de su guerra contra la Religión – se ha vuelto en cierto sentido una Religión. La ciencia como conocimiento de la realidad material paradójicamente descompone la materialidad de lo real. La ciencia siempre fue una suerte de órden monacal, una rama de la cosmología; y una ideología, una justificación de “las cosas como son”. La deconstrucción de la “realidad” en la física pos-clásica no es más que un reflejo del vacío ilusorio del que se constituye el “Estado”. Lo que alguna vez fue la imágen del Cielo en la Tierra, el Estado ya no consiste más que en la gerencia de imágenes. Ya no es una “fuerza”, es un patrón de información descarnado. Mas tal como la cosmología de Babilonia justificaba el poder babilónico, así también la “finalidad” de la ciencia moderna sirve los designios del Estado Terminal, del Estado post-nuclear, del Estado de la Información. O así diría el Nuevo Paradigma. Y quién no acepta las premisas axiomáticas del Nuevo Paradigma. El Nuevo Paradigma es muy espiritual.

Incluso el New Age con sus tendencias gnósticas abraza a la Nueva Ciencia y su creciente eterización, como la fuente de demostración textual de su visión de mundo espiritualista. Meditación y cibernética van mano a mano. Claro que el Estado de Información de alguna forma requiere de un control policial y un sistema carcelario que hubiese estupefacto a Nabucodonosor y reducido a todos los monjes de Moloch al paroxismo del asombro. Y la Ciencia Moderna jamás pudo disimular su complicidad con la casi-casi-exitosa “conquista de la naturaleza”, el más grande de los triunfos de la civilización sobre el cuerpo.

¿Pero a quién le importa un carajo? ¿Todo es relativo, o no? Supongo que simplemente habrá que “evolucionar” más allá del cuerpo. Quizás podamos hacerlo en un “salto cuántico”... Mientras tanto, la mediación excesiva de lo Social, llevada a cabo por la maquinaria de los Medios, eleva en intensidad nuestra alienación corporal, fijando el flujo de la atención en la información, en lugar de la experiencia directa. En ese sentido los Medios juegan un rol religioso o sacerdotal, apareciéndose con la oferta de una vía extra-corporal, al redefinir el espíritu como información. La esencia de la información es la Imágen, el icónico y sagrado complejo de data que usurpa la primacía del “principio corporal material” en cuanto a vehíulo de la encarnación, reemplazándolo por un éxtasis incorpóreo, bien lejos de la corrupción. La conciencia se vuelve descargable, extirpada de la matriz animal e inmortalizada en forma de información. Ya no un 'fantasma-en-la-máquina’, sino que una 'máquina-cual-fantasma’; la máquina como Santo Fantasma, último mediador, capaz de traducirnos de nuestros cuerpos apolillados a una plétora de Luz. La Realidad Virtual es una Cyber-Gnosis. Enchúfate, deja atrás para siempre a la Madre Tierra. Toda ciencia propone una universalidad paradigmática – en cuanto ciencia, así también socialmente. La Física Clásica fue la amante del Capitalismo, del Comunismo, del Fascismo y de otras idelogias “Modernas”.

La Ciencia post-clásica así mismo propone una serie de ideas destinadas a aplicarse a lo social: Relatividad, Quantum “irrealidad”, cibernética, teoría de la información, etc. Salvo excepciones, la tendencia pos-clásica es hacia más y más eterización. Ciertos predicadores de la Teoría de los Hoyos Negros, por ejemplo, difícilmente se distinguirían de teólogos Paulinos puros, a la vez que algunos teóricos de la Información ya suenan a Maniqueos virtuales. (1) En el nivel social estos paradigmas dan a luz a retóricas de lo incorpóreo dignas de un asceta del desierto en el siglo III, o un puritano de Nueva Inglaterra del XVIIs – pero expresadas en un idioma de frenesí consumidor como “feel-good” post-Industrial, y post-Moderno. Cada una de nuestras conversaciones viene infectada de una serie de presunciones paradigmáticas, que en realidad no son más que meras afirmaciones, pero que tomamos por el crisol de fundición o fundamento de la realidad misma. Ejemplo, desde que hoy por hoy asumimos que los computadores representan un verdadero paso hacia la “inteligencia artificial”, asumimos también que comprarse una ordenadora nos vuelve más inteligentes. En mi propio terreno, he conocido a más de algún escritor que sinceramente cree que tener un PC lo ha vuelto mejor (no más 'eficiente’, sino que mejor) escritor. Es divertido – pero la misma idea de la computación aplicada a un presupuesto militar de trillones de dólares, da para dejar atrás a Star Wars y los Robots Asesinos, etc. (Ver Manuel de Landa, Guerra en tiempos de las Máquinas Inteligentes. En AI, en Armas Modernas). Parte importante de este discurso tiene que ver con el concepto de la “Economía de la Información”. Se piensa que el mundo post-Industrial está dando nacimiento a esta nueva economía. Uno de los ejemplos más evidentes de esta noción puede hallarse en un libro bastante reciente, de un hombre que es un Libertario, el Obispo de la Iglesia Gnóstica Dualista de California, y escritor entendido y respetado de la revista Gnosis:

La industria de la última fase de la civlización (llamada a veces la 'baja tecnología’) era una industria pesada, y tamaño siempre implica opresión. La nueva alta tecnología, sin embargo, no es grande en el mismo sentido. Mientras que la antigua tecnología producía y distribuía recursos materiales, la nueva tecnología produce y disemina información. Los recursos transados en la “high-tech” tienen menos que ver con la materia que con la mente. Bajo el impacto de la High-Tech, el mundo se está desplazando cada vez más de una economía física a lo que podríamos llamar una “economía metafísica”. Estamos en el proceso de reconocer que la conciencia, antes que meros materiales o recursos físicos, es lo que consituye riqueza. (2) A menudo el neo-gnosticismo moderno perpetra el mismo ataque maniqueo al cuerpo, pero con una retórica más verde y gentil. Es así que el Opispo Hoeller subraya la importancia de la ecología y el medio ambiente (porque no queremos destruir nuestro nido – la Tierra) – pero en este capítulo acerca de la espiritualidad Nativo Americana, implica que un culto a la Tierra es claramente inferior a la pureza del espíritu Gnóstico de lo incorpóreo:


“Pero no debemos olvidar que el nido no es lo mismo que el pájaro. Las tradiciones exotéricas y esotéricas coinciden en que la tierra no es el único hogar para el hombre, que no crecimos como hierbas del suelo. Mientras que nuestros cuerpos sí pueden haberse originado en esta tierra, no la esencia inmanente. Pensar de otro modo nos aleja de toda tradición espiritual conocida, y nos aparta de la sabiduría de los videntes de todos los tiempos. Aunque sabios a su manera, los Nativo Americanos poca o ninguna conexión tienen con esta rica herencia espiritual. “ (3)

En estos términos, (el cuerpo = el “salvaje”), el odio y el desdén del Obispo por la carne encienden cada página de su libro. En su entusiasmo por una economía verdaderamente religiosa, olvida que uno no puede 'comer’ información. La Riqueza real jamás será inmaterial, hasta que la humanidad complete la eterización final de la conciecia descargada. La información en forma de cultura puede llamarse metafóricamente riqueza, porque es útil y deseable – pero no puede nunca ser riqueza exactamente en los mismo términos básicos que las ostras con crema, o el trigo y el agua, que son riqueza per se. La información nunca es más que la información acerca de algo. Como el dinero, la información no es la cosa en sí misma. Con el tiempo podemos llegar a pensar en el dinero como riqueza (como en un exquisito ritual taoísta que se refiere al “agua y el dinero”, como los dos principios más vitales del universo), pero la verdad es que esto es pensamiento abstracto inescrupuloso. Ha permitido que el foco de su atención derive del dulce al centavo que simboliza la golosina. (4) De hecho, hemos tenido una economía de la información desde que inventamos el dinero. Pero aún no hemos aprendido a digerir cobre. La crudeza esópica de estos verdadismos me avergüenza, pero forzosamente debo hacerme el estúpido patán flojo, arando un zurco torcido, cuando todos los pensadores correctos al rededor mío parecieran alucinar.

Los Norteamericanos y otras clases de “Primer Mundistas” parecen particularmente susceptibles a la retórica de la economía metafísica, porque ya no podemos ver (ni sentir, ni oler) en torno nuestro ninguna mucha evidencia de mundo físico. Nuestra arquitectura se ha vuelto simbólica, nos hemos encerrado en las manifestaciones de pensamientos abstractos (autos, apartamentos, oficinas, escuelas), trabajamos en el sector de los 'servicios’ o empleos informáticos, aportando nuestro grano de arena para mover símbolos de riqueza incorpórea en torno a la grilla abstracta del Capital, y gastamos nuestro ocio largamente en los Medios en vez de en experiencias directas de la realidad material. El mundo material se ha convertido para nosotros en signo de catástrofe, como en nuestra sorprendentemente histérica reacción a las tormentas y huracanes (prueba de que no hemos conquistado completamente la naturaleza aún), o nuestro miedo neo-Puritano a la diferencia sexual, o nuestro gusto por la comida blanda y desnaturalizada (casi abstracta). Y sin embargo, esta economía del Primer Mundo no es auto-suficiente. Para su posición (cúspide de la pirámide) depende de una vasta infraestructura de producción material a la antigua. Los granjeros mejicanos cultivan y empacan esa comida 'Natural’ para que podamos dedicar nuestro tiempo a las acciones, los seguros, la ley, las computadoras, los video-juegos. Peones en Taiwán hacen los chip de silicona de nuestros PCs. Cabezas de toalla en el medio oriente sufren y mueren por nuestros pecados. ¿Vida? Ah sí, nuestros sirvientes hacen eso por nosotros. Nosotros no tenemos vida, tenemos un “estilo de vida” – una abstraccion de ella, basada en el simbolismo sagrado del “commodity”, mediado por el sacerdocio de las súper-estrellas, ésas abstracciones “más grandes que la vida”, que gobiernan nuestros valores y poblan nuestros sueños – los mediarquetipos; o quizás mediarcas, sería un término más apropiado. Por supuesto que esta miserable distopía, digna de Baudrillard no existe – aún. (5) Sorprende, no obstante, como muchos radicalistas sociales lo consideran como una meta deseable, por lo menos siempre y cuando se llame la Revolución de la Información, o algo igual de inspirador. Los izquierdistas sin embargo, hablan de tomarse los medios de información-producción de los monopolistas del dato. (6) En realidad, la información está por todas partes – hasta las bombas atómicas pueden construirse con planos disponibles en bilbiotecas públicas. Como indica Noam Chomsky, uno siempre puede acceder a la información – provisto que tenga uno un ingreso particular y un fanatismo que bordee la locura. Las Universidades y los 'Think Tanks’ hacen esfuerzos patéticos por monopolizar la información – se encandilan también con la noción de una economía de la información – pero sus conspiraciones son para la risa. Quizás la información no siempre sea libre, pero siempre hay una buena cantidad extra disponible, más de lo que una persona podría llegar a utilizar. En efeceto, aún se pueden encontrar libros acerca de cualquier sujeto concebible, por medio de préstamos inter-bibliotecarios. (7) Mientras tanto, todavía alguien tiene que cultivar peras y coser zapatos. O, aunque tales 'industrias’ puedan ser completamente mecanizadas, todavía alguien tiene que comer peras y usar zapatos. El cuerpo todavía es la base de la riqueza. La idea de las Imágenes como riqueza es una ilusión, un engaño espectacular. Incluso una crítica radical de la información podría dar pie a una sobre-valoración de la abstracción y los datos. En una revista pro-situ de Inglaterra llamada NO, el siguiente mensaje fue garabateado a la rápida en la portada de atrás de un número reciente:


“Mientras lees estas palabras, la Era de la Información explota… dentro de tí y alrededor tuyo – los misiles desinformativos y las bombas propagandísticas de una franca Guerra de la Información. Tradicionalmente, la guerra se ha librado en pos de territorios/ganancias económicas. Pues la Guerra de la Información se pelea por la adquisicion del territorio indígena de la Era de la Información, i.e. la mismísima mente humana… En particular, la que está bajo directo riesgo de extinción es la facultad imaginativa, bajo los ataques de las cargas multi-media… PELIGRO – TU IMAGINACIÓN PODRÍA NO SER TUYA ... Cuando una cultura se sofistica, profundiza su dependencia de sus imágenes, íconos y símbolos como una manera de definirse a sí misma y comunicarse con otras culturas. Cuando la mezcla acumulativa de las imágenes de una cultura flota en torno a una psiquis colectiva, algunos íconos isomórficos se alían para producir y proyectar una ilusión de realidad. Modas, modelos, tendencias artísticas. Ya ud. sabe el resultado. “Puedo tomar sus imágenes por realidad porque creo en la realidad de sus imágenes (su imágen de realidad).” Quienquiera que controle la metáfora gobierna sobre la mente. Las condiciones de saturación total se están dando lentamente – una maldita parálisis progresiva – de la trivialización del conocimiento técnico/especializado a la especialización de la trivia. La Guerra de la Información es una guerra que no podemos permitirnos perder. El resultado es inimaginable. “ (8)

Tengo bastante buena disposición por la crítica de los medios que hace aquí el autor, pero también siento que se propone una demonización de la información que no consiste más que en el reflejo inverso de la información como salvación. Nuevamente se evoca la visión de Baudrillard del Universo Commtech, pero esta vez como el Infierno en lugar del más allá gnóstico. El obispo Hoeller los quiere a todos enchufados y des-cargados – el ranter (N.E.) anónimo post-situacionista te quiere rompiendo la tele – pero ambos creen en los poderes místicos de la información. Uno propone la pax tecnólogica, el otro declara la guerra. Ambos apestan a una suerte de visión maniquea del Bien y del Mal, pero no se ponen de acuerdo acerca de cuál es cuál. El teorista crítico nada en un mar de hechos. Y nos gusta imaginarlo como nuestro maquis, con nosotros mismos como guerrilleros ontológicos de este paisaje de datos. Desde el siglo 19 la continuamente-mutante “ciencia social” ha desenterrado un buen botín de información acerca de todo, del chamanismo a la semiótica. Cada descubrimiento se retro-alimenta con las ciencias sociales y las cambia. Derivamos. Pescamos pobres hechos poéticos, datos que vayan a intensificar y mutar nuestra experiencia de lo real. Inventamos nuevas ciencias híbridas como herramientas para este proceso : etnofarmacología, etnohistoria, estudios cognitivos, la historia de las ideas, antropología subjetiva (etnopoética o poesía antropológica), “epistemología dadá”, etc. No miramos todo este conocimiento como bueno en sí, sino valioso solo en la medida que nos permite alcanzar o construir nuestra propia felicidad. En este sentido sí entendemos la información como riqueza; sin embargo continuamos deseando la riqueza misma y no meramente su representación abstracta como información. Al mismo tiempo también entendemos la información como guerra; (9) sin embargo, no hemos decidido optar por la ignorancia sólo porque los hechos puedan ser usados como gases venenosos. La ignorancia ni siquiera es una buena defensa, mucho menos un arma útil en esta guerra. No intentamos fetichizar ni demonizar la información. En cambio, tratamos de establecer una serie de valores por los que poder medirla y evaluarla. En este proceso nuestra regla debe ser el cuerpo. Segun ciertos místicos, el cuerpo y el espíritu son “uno”. Ciertamente el espíritu ha perdido su solidez ontológica (desde Nietzsche, en todo caso), mientras que la reinvindicación de realidad del cuerpo ha sido minada por la ciencia moderna hasta el punto de desvanecerse en una nube de 'pura energía’. Entonces ¿por qué no asumir que el cuerpo y el espíritu son uno, después de todo, y que son dos aspectos gemelos (o dipolares) de un mismo real subyacente e inexpresable? No hay cuerpo sin espíritu, no hay espíritu sin cuerpo. Los dualistas gnósticos están mal, tal como los vulgares materialistas dialécticos. El cuerpo y el alma juntos hacen la vida. Si falta alguno de los polos, el resultado es la muerte. Esto constituye un juego de valores bastante simple, asumiendo que preferimos la vida a la muerte. Obviamente estoy evitando cualquier definición estricta del cuerpo o del espiritu. Hablo de experiencias empíricas del día a día. Experimentamos el espíritu cuando soñamos o creamos; experimentamos el cuerpo cuando comemos o cagamos (o quizás vice versa); experimentamos ambos a la vez cuando hacemos el amor. Aquí no estoy proponiendo categorías metafísicas. Todavía derrapamos y estos son puntos de referencia ad-hoc, nada más. No necesitamos ser místicos para proponer esta versión de “una realidad”. Solo tenemos que señalar que aún no ha aparecido otra realidad en el contexto de nuestra experiencia cognocible. Para todo propósito práctico, el “mundo” es “uno”. (10) Históricamente, no obstante, la parte corporal de esta unidad ha recibido los insultos, la mala prensa, la condena escrita y la persecución económica por parte de la mitad espiritual. Los auto-denominados representantes del espíritu han invocado casi todas las tonadas conocidas de la historia, dejando al cuerpo solo, en una pre-historia de desaparición primitiva y unos cuantos espasmos de fallida futilidad insurreccional.

El espíritu ha gobernado – por lo tanto apenas sabemos cómo hablar el lenguaje del cuerpo. Cuando usamos la palabra información la cosificamos porque siempre hemos cosificado las abstracciones – desde que Dios apareció como un arbusto en combustión. (Información como la des-corporalización catastrófica de la materia bruta). Quisieramos ahora proponer la identificación de sí con el cuerpo. No estamos negando que el cuerpo también es espíritu, pero quisiésemos restablecer algo de balance en la ecuación histórica. Consideramos todo el odio corporal y la calumnia del mundo como nuestro 'Mal’. Insistimos en la resurrección (y mutación) de los valores 'paganos’ acerca de la relación entre el cuerpo y el espíritu. No podemos tener ningún entusiasmo por la economía de la información porque lo vemos como otra máscara más del odio al cuerpo. No podemos creer del todo en la Guerra de la Información, ya que también exalta la información pero tachándola de malvada. En este sentido, la información se nos aparece como neutra. Pero tampoco confiamos en esa tercera posición cual tibio escapsimo y fracaso de una visión teorética propiamente tal. Cada 'hecho’ tiene distintos significados según lo hagamos pasar por nuestros prismas dialécticos (11) y estudiemos sus brillos y sombras. El 'hecho’ nunca es inerte ni neutro, sino que puede ser bueno o malo (o más alla de ello) en variaciones y combinaciones incontables. Nosotros, finalmente, somos los artistas de este discurso inconmesurable. Nosotros asignamos valores. Hacemos esto porque estamos vivos. La información es un desorden tan grande como el mundo material que refleja y transforma. Aceptamos el desorden, todo él. Todo es vida. Pero en el vasto caos de lo vivo, ciertas informaciones y ciertas cosas materiales comienzan a aliarse en una poética o una forma de saber o forma de actuar. Podemos sacar ciertas conclusiones anticipadas, siempre y cuando no las esculpamos en yeso y las pongamos sobre altares. Ninguna información ni de hecho ningún hecho en si constituye una cosa-en-sí. La misma palabra 'información’ implica una ideología, o más bien un paradigma, que tiene raíz en un miedo inconciente a la materia silenciosa del universo. La información es un sustituto de la certeza, los restos fetiches de una dogmática, una super-stición, un espectro. Los hechos poéticos no son asimilables a la doctrina de la información. “El conocimiento es libertad” es verdad sólo cuando entendemos por libertad una hablidad psico-quinética. La 'informaciín’ es el caos; el conocimiento es el ordenamiento espontáneo de ese caos; la libertad es surfear la ola de esa espontaneidad. Estos intentos de conclusión constituyen los fundamentos movedizos y pantanosos de nuestra “teoría”. La TAZ quiere ver toda la información y todo el placer corporal en una gran fusión compleja de dulces datos y citas – hechos y festines – sabiduría y riqueza. Esa es nuestra economía – y nuestra guerra.




Notas

1. Aquí las nuevas 'ciencias de la vida’ ofrecen alguna oposicion dialáctica, o pudiesen hacerlo si es que funcionaran y bajo ciertos paradigmas. La teoría del caos parece que trata con el mundo material de maneras positivas, igual que la teoría de Gaia, la teoria morfogenética, y varias otras disciplinas neo-herméticas “suaves”. En otras ocasiones he intentado incorporar estas implicaciones filosóficas en una síntesis festiva. La idea no es abandonar todo pensamiento acerca del mundo material, sino darse cuenta de que toda ciencia tiene implicaciones filosóficas y políticas, y que una ciencia es una forma de pensar, no una estructura dogmática de Verdad incontrovertible. Por supuesto que la cuántica, la relatividad, y la teoría de la relatividad son todos verdad en cierto sentido y pueden recibir una interpretación positiva. Ya he hecho esto en más de un ensayo. Ahora quiero explorar los aspectos negativos.

2.Libertad : Alquimia para una Sociedad Voluntaria, Stephan A.Hoeller (Wheaton, IL:Quest,1992),229-230.

3. Ibid., p. 164.

4.Como los perros de Pablov salivando con la campanilla de la cena en vez de la comida – una ilustración perfecta de lo que quiero decir con “abstracción”.

5. Aunque alguien podría decir que “virtualmente” ya existe. Hace poco oí a un amigo en California contar de un nuevo esquema para “prisiones universales” – el imputado tendrá derecho a vivir en su casa e ir al trabajo, pero estará electrónicamente monitoreado en todo momento, como Winston Smith en 1984. El panóptico universal ahora coincide potencialmente con toda la realidad uno a uno; la vida y el trabajo tomarán el lugar de la expirada encarcelación física – la Sociedad de la Prisión se fundirá con la “democracia electrónica” en una forma de Estado de Vigilancia o totalidad informática, con todo el tiempo y el espacio compactados bajo la mirada sin sueño de RoboCop. En el nivel puramente tecnológico, al menos, pareciera que finalmente hemos llegado al “futuro”. El 'ciudadano honesto’, por supuesto, no tendrá nada que temer… en consecuencia el terror reinará incontestado y el Orden triunfará como el Hielo Universal. Nuestra única esperanza podría hallarse en la 'perturbación caótica’ de los computadores conectados en masa, y en la estupidez venérea o aburrimiento de los que programan y monitorean el sistema.

6. Siempre recordaré con placer el haber sido llamado, por un delegado Búlgaro de una conferencia a la que asistí una vez, como un “compañero obrero de la filosofía”. Quizás la versión capitalista hubiese sido un “empresario de la filosofía”, como si uno comprara ideas como manzanas en cualquier kiosko.

7. Claro que la información a veces puede estar “oculta”, como en la Teoria de la Conspiración. La información puede ser “desinformación”. Los espías y los publicistas constituyen algo así como una “economía de la información” oscura, seguramete. Los hackers que creen en la “libertad de información” tienen toda mi simpatía, especialmente desde que han sido escogidos como los últimos enemigos del Estado Espectacular, y sujetos a sus espasmos del control por el terror. Pero los hackers aún tienen que “liberar” aunque sea un solo bit de información útil para nuestra batalla. Su impotencia, y su fascinación por lo Imaginario, los hacen víctimas ideales del Estado de la Información, que se basa en sí mismo en pura simulación. Uno no necesita robar datos del complejo de correo-militar-industrial para hacerse una idea acerca de qué se trata. Entendemos lo suficiente como para formarnos nuestra crítica. Más información por sí sola jamás tomará el lugar de las acciones que hemos fallado efectuar; el dato en sí nunca llegará a la masa crítica. Pese a mi querida deuda con pensadores como Robert Anton Wilson y T.Leary, no puedo estar de acuerdo con su análisis optimista de la función cognitiva de la tecnología de la información. No alcanzaremos la autonomía sólo con el sistema neurológico, sino con el cuerpo entero.

8. Publicación #6, Nada es verdad, Caja 175, Liverpool L69 8DX, UK

9. De hecho, todo el proyecto del “terrorismo poético” se propone solo como una estrategia a esta misma guerra.

10. “El 'Mundo’ es 'uno’ puede ser y ha sido utilizado para justificar una totalidad, un orden metafísico de la “realidad” con un “centro” o “apex” : un Dios, un Rey, etc., etc. Es el monismo de la ortodoxia, que naturalmente se opone al Dualismo y su otra fuente de poder (“el mal”) – la ortodoxia también presupone que el Uno ocupa una posición ontológicamente más elevada que el Muchos, que la trascendencia tiene precedencia ante la inmanencia. Lo que yo llamo monismo radical (o herético) exige unidad del uno y el muchos en el nivel de la inmanencia; por lo tanto es mirado por la Ortodoxia como una inversión total o saturnalia que propone que cada “uno” sea igualmente “divino”. El monismo radical está del lado del Muchos – lo que explica por qué pareciera encontrarse en el corazón del politeismo pagano y del chamanismo, al igual que formas extremas de monoteismo como el Ismaelismo o el Ranterismo, basados en los enseñamientos de la “luz interior”. “Todo es uno”, por lo tanto, puede ser pronunciado por cualquier tipo de monista o anti-dualista con significados totalmente distintos.

11. Una proposición: la nueva teoría de la dialéctica taoísta. Piense en el disco del Ying/Yang, con un círculo negro del costado blanco, y vice versa – no separado por una línea recta sino por una S curva. Amiri Baraka dice que la dialéctica simplemente es “separar el bien de el mal” – pero el taoista está “más allá del bien y del mal”. La dialéctica es flexible, pero la dialéctica taoísta es derechamente sinuosa. Por ejemplo, utilizando la dialéctica taoísta, podemos reevaluar la Gnosis una vez más. Cierto, presenta una visión negativa del cuerpo y del devenir. Pero también es cierto que ha jugado el papel del eterno rebelde contra toda ortodoxia, y ésto la hace interesante. En sus manifestaciones libertinas y revolucionarias, la Gnosis posee muchos secretos, algunos de los cuales sí valdría la pena conocer. Las formas organizacionales de la Gnosis – el culto a lo excéntrico, la sociedad secreta – parecieran preñadas de posibilidades para el proyecto Inmediatista/TAZ. Por supuesto, como ya habré dicho en otra ocasión, no toda gnosis es Dualista. También hay una tradición gnóstica monista, que a veces toma mucho prestado del dualismo y es a menudo confundida con él. La gnosis monista es anti-escatológica, al usar un lenguaje religioso para describir este mundo, no el Paraíso o la Plétora Gnóstica. El chamanismo, ciertas corrientes “locas” del Taoísmo y el Tantra y Zen, el sufismo heterodojo y el Ismaelismo, los Cristianos antinomianos como los Ranters, etc.- comparten una convicción de lo sagrado en el “espíritu interno”, y de lo real de hecho, el “mundo”. Esos son nuestros “ancestros espirituales”.



N.E. Secta ultra-religiosa Norteamericana, de los primeros protestantes refugiándose en el Nuevo Mundo, los cuales venían a buscar a este continente heterotópico una vida lo más bíblica o natural posible.




Hakim Bey es conocido sobre todo por sus publicaciones en revistas, que fueron coleccionadas bajo el título de T.A.Z., la Zona Temporariamente Autónoma, Anarquía Ontológica, Terrorismo Poético, publicadas por Autonomedia, Nueva York; y más recientemente, Inmediatismo (Edimburgo/San Francisco:AK Press). Para Bey no hay desaparición sin reaparecer.